LA CASA DE MUÑECAS
Siempre me han gustado las muñecas, ya sean de trapo, de plástico u otros materiales. Cuando era niña, servían para jugar, contarles cosas, quererlas e imaginar mil historias. A diferencia de las personas, las muñecas son incondicionales, están ahí cuando una las necesita, si tiene miedo, tristeza, o ganas de querer a alguien. Son como espejos, hacen lo que queremos, nos devuelven sentimientos y nos escuchan. De esa manera, se han convertido en figuras cargadas de significados, a pesar de que cualquier rato pueden volver a ser objetos inanimados que se quedan botados en cualquier esquina.
Al mismo tiempo, con las muñecas, cada niña repite lo que ha recibido, lo vivido y lo aprendido, el rol asignado a las mujeres: ser mamá, dar de comer, cuidar y manejar la casa. Así se reproducen situaciones y relaciones entre madres e hijos, abuelas y nietos, grandes y chicos, etc.. Gracias a nuestra imaginación, y al igual que en la vida real, cada muñeca va adquiriendo su propia personalidad, y su lugar en ese mundo paralelo, llamado la casa de las muñecas.
Proyecto
Muchos hombres asisten al fútbol como una vuelta a la infancia. Ahora, nosotras planteamos una recuperación del juego de las muñecas como clave de la formación de nuestra identidad, de la solidaridad y complicidad entre mujeres, como un elemento de reunión y diversión.
La base de este proyecto es que cada una de las participantes tenga como soporte una muñeca de trapo para en ella plasmar y expresar lo que quiera. Cada participante trabajará una idea relacionada con la vida o el mundo de cada una, podrá usar la muñeca para representarse a sí misma, como una especie de autorretrato, o podrá utilizarla para contar alguna historia. Será como jugar otra vez pero teniendo más claro el cómo, y el para qué.
Al final, cada muñeca reflejará la intención de su creadora. Si la participación es intensa, entonces nacerán unas muñecas hermosas, fuertes, cargadas de energía, humor y cuentos.
Se seleccionarán para una posible exhibición las muñecas más expresivas, que sean inusuales, no convencionales, interesantes , y que den un uso creativo a los materiales.
Adecuada para el efecto, la sala de exhibición será la Casa de las Muñecas. Allí se colocarán otras 10 muñecas elementales, junto a material como telas, retazos, botones, cintas, encajes, lanas, etc., para que grandes y chicos puedan interactuar, trabajando con las artistas presentes durante los días de exhibición. La Casa de las Muñecas servirá como escenario para representar las diversas historias. Después, las muñecas serán devueltas a sus autoras.
Participantes
Participarán unas 20 creadoras que recibirán, cada una, una muñeca elemental de 1,60 metros de altura aproximadamente, de tela de algodón, color neutro, desnuda, sin rasgos, para ser rellenada y trabajada.
Las figuras podrán ser alteradas en todo sentido, las dimensiones, el color, su textura, pero sin dejar de ser muñecas. Podrán crecer, engordar, encogerse. Serán intervenidas con materiales como fibras, hilos, encajes, textiles, botones, mullos, etc. Y con estos materiales se podrá bordar, tejer, pegar, teñir, coser o realizar cualquier actividad de este tipo.
Al trabajar en grupo se producirán situaciones de relajación, reunión, discusión y placer porque el proceso de elaboración es tan importante como el resultado.
Paula Barragán 2008, copyright todos los derechos reservados.
Sunday, September 21, 2008
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